¿Quién no ha sido adolescente?

Estefanía Espinosa Londoño y Tamara Gismero Gonzalez

Los adolescentes pasan por distintas fases hasta llegar a ser adultos, todos conocemos muy bien algunas de esas fases, ya seamos padres, hijos. abuelos. Durante esta etapa nos encontramos con que muchas personas a nuestro a alrededor que nos dicen “la adolescencia es la mejor época de la vida, disfrutas con tus amigos y no tienes ningún tipo de preocupación” olvidando y omitiendo todos aquellos recuerdos que no fueron agradables o propios a lo que ellos creen que es la adolescencia y es que parece ser que cuando creces haces borrón y cuenta nueva, creando un nuevo concepto de lo que fue la adolescencia como si eso fuese una experiencia de una vida pasada.

Sin embargo, los adolescentes no viven todo como si se tratase de una película o un libro juvenil, y muestra de ello son las desilusiones, la búsqueda de uno mismo… Y es que durante la adolescencia hay unas fases por las que todos, absolutamente todos hemos pasado, son las siguientes:

Fábula de la invencibilidad: aquella por la cual nos sentimos valientes, fuertes, capaces de cualquier cosa seguros de que nada nos puede causar dolor o de que las consecuencias no existen para nosotros, es aquí cuando tomamos más riesgos, por ejemplo: subir a una moto, bañarte de noche en la piscina municipal.

Fábula personal: aquí comenzamos a imaginar todo aquello que nos gustaría que nos sucediera, pueden ser grandes cosas como ganar la loteria, pero yo creo que cuando somos adolescentes lo más común son imaginar que nos suceden cosas “pequeñas” ese tipo de cosas que con el paso del tiempo te das cuenta de lo ridículas que son, por ejemplo, comenzar a salir con el chico o chica que te gusta o ampliando esto hacerte imaginar como seria tu vida si estuvieras con tu idolo.

Audiencia imaginaria: en esta fase estoy casi al 100% segura de que todos la hemos experimentado, y es en esta donde comenzamos a sentir que todos nos observan, que todos/as están pendientes de lo que hacemos, de lo que decimos… como si estuvieran esperando que cometamos un error para reprocharnos o reirse. Sin embargo no todas las veces que sentimos es de manera negativa, podemos sentir que todos/as nos miran porque en ese determinado estamos increíblemente atractivos y sentimos que todo el mundo se percata de ello.

Personalmente considero que a lo largo de nuestra vida nunca dejamos de tomar riesgos, siempre nos aventuramos a comenzar de cero, puede que a veces nos guste más o menos pero siempre lo hacemos, nuestras vidas están llenas de constantes cambios, por ejemplo cuando eres adulto y tienes una pareja y comenzáis a pensar en tener un bebé, en ese momento estás barajando la idea de cambiar completamente tu vida, porque una vez que nazca tu hijo, tus responsabilidades, oportunidades, futuro cambiaran, y no sabes muy bien que pueda llegar a pasar, pero aún así decides tomar ese riesgo, lo que diferencia los riesgos que tomamos en la adolescencia de los que tomamos cuando somos adultos, es que cuando ya somos más mayores, tenemos el grado de madurez como para saber que cada acto tiene una consecuencia y que cada decisión que tomemos por pequeña y remota que sea aportará algo a nuestras vida, ya sea para bien o para mal, cuando nos hacemos adultos nos damos cuenta de que no somos inmunes, de que somos de carne y emociones. Es como si despertaramos de un sueño y descubrieramos que no podemos volar porque si lo intentamos en la vida probablemente moriríamos, descubrimos que el dolor es un sentimiento muy fuerte y de que no queremos pasar por ello, sin embargo cuando somos adolescentes nos arriesgamos a todo lo que se nos presenta porque queremos, necesitamos, deseamos vivirlo todo con la mayor rapidez posible, somos ansiosos y fuertes, probablemente más de lo que seremos cuando crezcamos. De un modo u otro la esencia de nuestra adolescencia siempre está con nosotros.

Con respecto a la fábula personal creo lo mismo que con la fábula de invencibilidad, es una etapa, fase, proceso, que siempre está presente en nuestras vidas, lo hacemos de un modo inconsciente como respirar, antes de que pensemos en hacerlo ya lo estamos haciendo, porque no podemos controlar lo que pensamos y mucho menos lo que imaginamos, no podemos poner un punto y final a estas facultades, es imposible decir que a partir de cierta edad ya eres lo suficientemente adulto como para dejar de fantasear con tu futuro o con lo que lo que te puede esperar a la vuelta de la esquina. No importa si somos adultos o adolescentes en casi todas nuestras fantasias buscamos reconocimiento, ansiamos esa fama, ese sentimiento de grandeza, de superación, queremos gustar a los demás, sentirnos aceptados, por ello considero que cada persona tiene sus propias fábulas personales y que no todas son iguales, eso seria imposible, pero sí que en el fondo buscamos pertenecer a un sitio, necesitamos estar dentro de un circulo, ya sea de familia, amigos, conocidos…

Y con respecto a la audiencia imaginaria, es algo normal cuando estas en la adolescencia creer que todos te miran, cuando eres joven ves problemas, dificultades por todas partes, te agobias, sientes miedo, es como si todo lo que hicieses estuviera vigilado, es una etapa complicada y llena de preocupación por el que pensaran, el que dirán… pero todo ello provocado de nuevo por nuestras inmensas ganas de que nos acepten y nos elijan a nosotros por encima de los demás. Cuando somos adultos nos damos cuenta de que cada persona está ocupada con sus propias personas como para detenerse a observar los de los demás, es ahora cuando da igual lo que hagamos, solo buscamos encontrar lo que nos aporte felicidad a nosotros y a las personas que nos rodean.

En conclusión cuando somos adolescentes nuestra personalidad se comienza a formar, pero mientras esa formación tiene lugar necesitamos tener personas que nos aporten seguridad y comodidad, buscamos las personas con las que podemos encajar, las que se amoldan a nuestros gustos, preocupaciones, miedos… es un proceso más en nuestro crecimiento como la fábula de invencibilidad, la fábula personal y la audiencia imaginaria. Puede ser que parezcamos egoístas y manipuladores pero no lo hacemos tan aposta como parece, solo buscamos lo que los adultos ya poseen, a nosotros mismos. Los adultos podemos crecer y crecer, pero siempre seremos un poco el adolescente que fuimos hace años, fue una parte de nosotros y algo así no se olvida tan facilmente, es la parte que nos ha convertido en lo que somos hoy, así que se podía decir que somos adolescentes un poco más mayores.

Egocentrismo infantil vs egocentrismo adolescente. En Educa.Mente. Realizado el 10 de enero de 2016

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Eres bipolar?

¿Cómo evoluciona el sentido del gusto en un bebé?

¿Sabías todo esto sobre los ojos?