Andanzas y aventurillas de 0 a 2 años.

Lucía Alonso Carrasco

15 de mayo de 2001


Querido diario, hoy hace un día muy soleado según veo desde la cuna. A ver si viene mamá y me saca de aquí. Tengo hambre.

¡Me encantan las rosquillas con blanco por encima! Hoy es no sé qué fiesta y mamá y papá se han vestido muy guapos. papá lleva un traje con chaleco y boina y mamá lleva un vestido hasta el suelo lleno de puntos y volantes.

Cuando me he querido dar cuenta yo también llevaba un vestido como el de mamá y una cosa molesta en la cabeza que me acabo de quitar y ha resultado ser una flor. “Clavel” dice papá. Pues clavel. ¡Vamos los tres a juego!

Hemos llegado a un sitio lleno de gente y música. Todo el mundo va como nosotros. ¡Qué guapa me han puesto! ¡Y qué rica está la rosquilla!

Uy que musiquita ahí por aquí, ¡qué divertido!. Me han sacado del carro y estoy aquí apoyadita en un banco, pero con este ambientillo ¡me están entrando ganas de andar! Voy a hacerlo. Pero voy a esperar a ver si papá o mamá hacen ese gesto que siempre hacen como para que vaya hacia ellos, que si no, no tiene gracia. ¡Eso es, mamá! ¡Ya voy!

Pasito a pasito. Poco a poco. Uy que me caigo. Uy, uy, uy, los peligros que corre una a estas edades. Pero ya está. ¿Esto es andar? Papá y mamá parecen muy contentos.

9 de febrero de 2003

Querido diario, hoy mamá me ha regalado unos rotuladores y un cuadernito. Me ha hecho mucha ilusión y me he puesto a dibujar en la mesa del salón. Mamá está leyendo un libro y papá no sé donde está. Dónde está papá. 


Mamá dice que papá está en la oficina. No sé qué es eso. Voy a hacerle un dibujo y se va a poner muy contento cuando vuelva. Si vuelve.

Con el color rojo le he dibujado. La cabeza, los pelitos en punta, las orejas, el cuerpo, los brazos y las piernas. Creo que se parece mucho a él contando un chiste, muy alegre y preparado para que le den un abrazo. No me cabían las piernas y he pensado que no hacían falta pero sin piernas no va a poder andar y yo quiero que vuelva.

Cuando se lo he enseñado a mamá se ha puesto muy contenta y hasta ha llamado a la tía Loli, a lo mejor se ha pensado que es ella. Vaya decepción se van a llevar, no es ninguna de las dos: es mi papá.

Me ha dicho que los niños no hacen dibujos así hasta que no tienen más de tres años. Yo no tengo tres años, ¿no?. Mamá siempre dice “es que Lucía ha nacido en mayo”.
Al final papá sí que ha vuelto. Le he enseñado el dibujo y también se ha puesto muy contento. Me ha achuchado y me ha dicho que estoy hecha una artista y que mi dibujo hace justicia a su melena pelirroja. Está calvete. No entiendo nada. Mamá sigue muy contenta, se ha llevado mi dibujo y ahora tiene un plástico por encima como pegado. He intentado pintar encima pero ya no puedo :(

10 de diciembre de 2003.

Querido diario, últimamente voy casi todas las mañanas a un sitio que se llama “colegio” . Mi profe se llama Rafi y tiene el pelo rizado como mamá. Es muy maja y todos los días nos cuenta un cuento que dice así “Allá por los tiempos nuevos había un gallinita, muy triste la pobrecita, por no poder poner huevos. Pero un buen día a su cabeza llegó, a su nido se llevó todos los huevos perdidos que en su camino encontró. Ahora ya os contaremos qué fue lo que le nació. Un buen día tempranito, un huevo chico se abrió y un pájaro pequeñito, pía que pía nació y como aquel era el día primero de la semana, al pollito lo llamó Lunes y con Lunes se quedó. Por la tarde al día siguiente (...) Más la historia no acabó, un huevo aún le quedaba, era grande y se rompió, justo en el fin de semana, dos dinosaurios nacieron, sábado y domingo son y a esta familia se unieron con todo su corazón” Se lo he contado a mamá porque me gusta mucho y he pensado que a ella también podría gustarle. Se lo he contado entero, así, tal y como nos lo cuenta Rafi y ha puesto una cara un poco rara. La he escuchado decirle a papá que yo le había contado todo el cuento de memoria, ¡como si fuera extraño!.

Hoy hemos cenado pescado. No me gusta nada el pescado. Le he preguntado a mamá que si es que no le ha gustado el cuento y me ha dicho que le ha encantado y que si quería contárselo a papá. Me ha parecido la excusa perfecta para no comerme el pescado y me encanta el cuento así que se lo he contado a papá: “Allá por los tiempos nuevos había un gallinita, muy triste la pobrecita (...) con todo su corazón”

A papá también le ha gustado el cuento aunque le ha parecido un poco largo y se me ha enfriado el pescado. De todas formas mamá lo ha calentado y me ha obligado a comermelo. Jo.
Le he dicho que quiero el cuento para que me lo puedan leer en casa porque es un cuento genial y me gusta mucho la serpiente que enseña el colmillo los martes. Ha dicho que se lo va a pedir a Rafi y que vamos a comprar uno igual. ¡¡¡¡¡Bien!!!!!!

20 de diciembre de 2003.

Querido diario, mamá no ha encontrado el cuento de la gallinita pero lo ha fotocopiado y ahora podemos leerlo en casa.

Hoy nos hemos sentado en el sofá los tres, mamá, papá y yo. Iba a leerlo papá pero al final se lo he contado yo y les he ido enseñando al animalito del lunes, del martes, del miércoles, del jueves… Como hace Rafi para que se enteren bien y también ellos se aprendan los días de la semana.

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